domingo, 26 de julio de 2015

Las miradas no se pueden escuchar.


Mientras el humo desgarraba su garganta, observó que a su alrededor estaban sentados dos desconocidos. Con indiferencia volteó la mirada y se adentro en fantasías de amores imperfectos. Se  encerró en él, como también lo hicieron los otros, en sus mentes caprichosas. La primera pregunta que nace de su boca seca y fragmentada, rebota en los pabellones auriculares de todos los presentes. Dicha pregunta no es comprendida al principio, sin embargo no pasa mucho tiempo hasta ser entendida. "¿Qué hago con esta mente trastornada?, la envuelvo en un papel de regalo arrugado y la boto a la basura, la empaco al vacío y la meto al congelador, la aplasto con una maquina de impresión medieval, la escurro hasta que este seca y me la pueda comer con papas fritas. Y sigue ahí, recordándome lo que no quiero recordar, olvidando lo que"... En la escena aparece un hombre de corbatín y chaleco bastante elegante. Se limita a decir dos palabras incognoscibles " adiós a todos" acto seguido dispara un arma en su cabeza y pequeñas virutas de tejido cerebral vuelan y flotan sobre el ambiente. Pero nadie se altera. Aspiran el humo con la suficiente energía para que llegue a las cavernas mas profundas de su ser. Entonces uno de ellos dice con suave acento "ahora se porque esas palabras son incognoscibles como lo dijo el narrador". Todos sin excepción lo miran fijamente, ese desconocido se ha convertido en un ser sobrenatural y excéntrico. Él ante la presión del grupo  sólo mira el horizonte plácidamente haciéndose el sordo a las miradas inquisitorias. "Las miradas no se pueden escuchar" dice el segundo desconocido que se para y apaga su cigarrillo en los sesos del suicida.

Ahora esta solo, en un parpadeo han desaparecido todos. Desde la piedra donde esta sentado, divisa como una montaña es consumida por una sombra blanca, que a su vez asciende hacia el cielo y va dejando todo en un solo color. El mundo es una pagina en blanco y el esta sentado en ella. Pensar en eso lo asfixia, siente como el blanco que se consumió al mundo también desaparece cada célula de sus pulmones. Entiende esto como el inevitable fin al que todos van ha llegar. De inmediato una minúscula luz ilumina su enredoso intelecto y le formula una pregunta, ¿ Por qué fuiste el ultimo en desaparecer?. En un parpadeo todo esta igual, él sigue sentado en la misma piedra y hay dos desconocidos rindiendo testimonio sobre el cadáver a un agente de criminalistica. " Es él, fue él quien le disparó". Uno de los desconocidos lo dice y el otro lo señala con el dedo. El acusado al mirar sus manos se da de cuenta que tiene empuñado un revolver. El lugar rebosa de personas, lo rodean como si fuese un animal salvaje, de sus bocas chorrea saliva sedienta de amarillismo. Mientras el agente se acerca a paso firme, uno de los curiosos salta de la muchedumbre y se dirige con los ojos apunto de salirse de sus cuencas hacia el cadáver, el agente agiliza el paso buscando impedir las acciones del curioso. Sus esfuerzos son nulos, cuando por fin  lo alcanza, el curioso ya ha volteado el cadáver para ver su rostro. Él suelta el revolver y desciende de la piedra buscando asegurarse de que lo que esta viendo no es otra mentira más. El cadáver es él vestido con un esmoquin caro. Es entonces cuando comienzan las carcajadas sardónicas de los desconocidos, de los curiosos, del agente de criminalistica. Él con sus manos cubre sus oídos y se encorva hasta que sus rodillas tocan su pecho.

Abre los ojos y encuentra en la piedra a los dos desconocidos, se dirige hacia ellos y ahorrándose la cortesía les pregunta "¿ Por qué han hecho esto? " ellos solo lo miran con frialdad y siguen fumando. él sigue insistiendo en su pregunta, y sigue recibiendo la misma respuesta. Su desesperación esta al borde la locura, saca el arma del esmoquin y los amenaza. " Estas muerto" dicen al unisono, y él presencia como se unen cual dos gotas de agua,  caminan hacia él y se acercan al costado donde sostiene el arma. Le agarran el brazo y lo doblan hasta que el arma queda apuntado hacia su cráneo. Su cuerpo que había estado paralizado todo el tiempo, reacciona y se quiebra en llanto, "ya no más" pronuncia, sin embargo los desconocidos le agarran con mas fuerza y se une al brazo de él como hace unos instantes lo hicieron entre ellos. Él siente que pierde el control de su mano, nada de lo que pueda hacer va evitar que apunte a su cráneo. Siente como el gatillo activa los engranajes y escucha comose dispara una y otra vez.



martes, 23 de diciembre de 2014

De ilusiones no se vive.

Leí en su sombra que ya no regresaría antes del atardecer. Me despedí sin demostrar el menor sentimiento de tristeza, pues no quería que su viaje se retardara por darme explicaciones. Una mirada. Esa fue la respuesta que me dio cuando sus pasos ya lo habían dejado bastante lejos. Reconocí en ella  algún sentimiento y creo que fue una alucinación;  de seguro mí mente me engaña en ansias de darle sentido a lo que sucedía. En ese momento recuerdo que ha dejado su abrigo, voy a dentro de la casa y lo encuentro reposando en el sillón, y luego corro, tanto así que pareciere una bienvenida, y le toco el hombro y el me mira, coge el abrigo y se va. Nuevamente la indiferencia como es costumbre, desde luego esta no es exactamente la misma, tiene un sabor amargo, a sangre.

Un pequeño viento levanta levemente mis ropas, mis cabellos, las punta del listón de mi cabeza, sin embargo no es suficiente para mover mi concentración, sigo parada ahí, observando como se aleja, anhelando que regrese y que me tranquilice diciéndome que me ama. Pero no es así. De ilusiones no se vive, me dijo un día borracho, cuando le propuse irnos a vivir a otro lugar, donde el viento no derrumbara los retazos de madera con que estaba construida nuestra casa, nuestro hogar. De ilusiones no se vive, me dijo mientras recogía los vidrios rotos cuando los del ESMAD intentaron desalojarnos. De ilusiones no se vive, de ilusiones no se vive, y es esa la palabra que carcome mí alma, que me humilla hasta los huesos, que me repite los de corbata, los del Mercedes Benz y que me repitió mi madre cuando apuntados por cañones eramos desplazados de la finca. De ilusiones no se vive dijo ayer pedro, y no lo comprendí hasta hoy, que lo veo lejos y en busca de ilusiones nuevas.

La noche se arrastra por la trocha como un tumulto de manos que quieren agarrar el color y dejar todo en un homogéneo y pétreo negro. Ya es hora de volver, me susurra el viento. Y camino escuchado el chasquido de mis chanclas con las diminutas piedras del sendero. Algún perro me acompaña pues escucho su ladrido, es Bruno, que me huele y me saluda con sus lenguetazos. Hoy no quiero jugar bruno, le digo. Seguro que comprende, Bruno es un viejo amigo. Al llegar, Bruno bebe un poco de agua del balde de agua lluvias, yo abro la puerta y enciendo la luz. La luz no es compañía, digo para mis adentros, de todas formas esa no es su función, concluyo. Enciendo también la bombilla de afuera, aunque Bruno este dentro de la casa. ¿Quieres comer hoy pedro?, y Bruno me mira con la misma confusión que Pedro cuando le hacía esa pregunta.

jueves, 31 de julio de 2014

Los desgraciados del bar.

Hoy al verla, sus deseos no fueron sexuales, aún así la llamó como de costumbre y  pidió unos tragos para los dos. Ella se acercó suavemente , reposó su hermoso cuerpo en la silla de la barra, lanzó una sonrisa y le miró a los ojos; él aceptó la mirada y se la sostuvo. Luego  decidió cogerle de las manos  y aunque ella  sabía de antemano que su relación era netamente comercial, siguió el juego, puesto que al fin y al cabo estaba subordinada a los intereses de él y por ello debía siempre seguir sus caprichos, no obstante se veía en ella cierta timidez juvenil, parecía que lo disfrutaba y  no lo tomaba como un juego.

Súbitamente en su cabeza un recuerdo se revivió, este la lanzó fuerte a la realidad y el brillo que sus ojos estaba comenzando a reflejar, se apagó inmediatamente. Que no es tristeza, sino desilusión,  lo que su desprotegido cuerpo reflejaba. Sin embargo la misma sonrisa permanecía en ella, se notaba el profesionalismo al ocultar sentimientos, digno de una mujer que ha sufrido mucho.

Su sangre todavía no tenía suficiente alcohol para deprimir su sistema nervioso, es decir su acción para algunos extraña era de un hombre consciente; de uno que simplemente dejó a un lado su papel en esta escena, tan común en bares y burdeles. Puesto que en esta ocasión, no quiso tomar el cuerpo de ella, el cuerpo que era servido en bandeja de plata, por las manos de un mayordomo, llamado necesidad.

- Catalina, vos siempre has sido mi compañía. Alguna vez te has preguntado por qué siempre de todas la mujeres que hay en este bar,te prefiero a vos.
- Debe ser porque soy la más joven. - En su respuesta había cierto entusiasmo, nadie le había dicho eso antes, sin embargo, quería con su comentario desinflar cualquier falsa ilusión-.
- Inicialmente si fue así, no te lo niego. Pero más tarde encontré en vos algo distinto que incluso mi esposa no me lograba expresar. Eso era comprensión.
- Le llamas comprensión al sexo.
- Si fuese solo sexo, no regresaría. La vida me ha enseñado que el sexo no te llena. Por más que lo intentes siempre terminarás  sintiéndote falto de algo.
- Entonces que he hecho para que te sientas comprendido, por qué en realidad,  nunca fue mí intención.
- Siempre que llego a este bar, me recibís con una sonrisa y me abrazás. Sabés que estoy agotado, que me siento estresado y que no quiero escuchar problemas. Creo que eso es lo que te hace diferente a mi mujer.
- Eso es lo que se supone que debo de hacer, así soy con todos mis clientes, que te hace suponer que con vos soy distinta.
- Recuerdas esa vez que estabas con uno de los desgraciados que frecuentan este bar y que cuando me viste, lo dejaste a un lado, solo para atenderme.
- Sonrió- ¿ Y por eso piensas que eres diferente ?- Ella sabía que con lo que iba decir, esa remota posibilidad de estar juntos, se volvería inexistente - Carlos creo que confundís las cosas, yo no soy especial contigo, solo que eres uno de mis clientes y por eso te doy mas atención. La verdad no entiendo porque pensás que te comprendo. Ese mi trabajo, acariciarlos, abrazarlos, hacerlos sentir importantes, mamársela, dejarme penetrar, fingir orgasmos. Eso es todo.

Carlos sabía que la mayoría de lo que le decía era mentira. Por ello guardó un momento sus palabras y finalmente pensó en que decir para que no se notase su incredulidad. - No me esperaba eso, bueno, lo de mamársela, pensé que eso ya no lo hacías.- Y se rió-
- Que esperabas. Necesito dinero y eso me da una ganancia adicional.

Entre el melancólico tango y el humo del cigarro, los dos siguieron la conversación. Carlos se le ocurrió bailar con ella. Ella acepto sin contener la burla. Se divertía y lo demostraba en la forma como lo miraba. Estaba feliz, aunque toda su conciencia quisiera negárselo. Él sacaba sus mejores pasos, los más pulcros y finos que pudieran impresionarla. La trataba como una dama. Trato al que no estaba acostumbrada, la puta despreciada. La desvalorada, pero con el corazón más noble que cualquier señorita de alto glamour. Y es que ella no escogió su profesión, ella nunca dijo a su madre " cuando sea grande quiero ser prostituta", si es que su madre la escuchaba.

Cuando la pieza musical llego a termino, miró su reloj. Se le iba ha hacer tarde para llegar a su casa. Le pagó la velada. Ella lo acepto, puesto que  en realidad si necesitaba el dinero, no obstante  sentía que la beneficiada era ella y no su cliente. A veces su alma se reconfortaba cuando pensaba que no todos la querían por su cuerpo, que había algo más en ella, no un vacío donde los hombres introducían sus penes, buscando de algún modo sentirse llenos. Lo acompañó hasta la puerta, le entrego su abrigo y se despidió con un beso en la mejilla; se quedo un momento embelesada mirando como se alejaba en el auto. Solo cuando  sintió que su  mano estaba rodeada de otra áspera y caliente, entendió que debía seguir trabajando. Dirigió su mirada hacia el nuevo cliente, cuando este ya le había analizado con sus ojos lascivos toda su anatomía, había imaginado sus movimientos en la cama y su precio.

- ¿Cuanto cobras ?- le susurro al oído con intención de seducirla.
-  Depende de lo que quieras de mí
- Te quiero toda.

Los dos se fueron a buscar el cuarto. Todos los cuartos estaban  ocupados. Uno que se queda vacío y uno que se llena. "Que putería esta situación" piensa para sus adentros. El cliente ansioso le besa en el cuello y la apura agarrando todo lo que pueda agarrar. Ella lo calma con un " calmaito mi amor, vea que por allá ya desocuparon uno".  Cuando cierran la puerta él se abalanza a su integridad y la desnuda de un tajo. Mientras él jadea, gime, suda, enloquece salvajemente, ella solo piensa en Carlos, desea que  Carlos sea quien la desnude todos los días, quien comparta su piel, que la voz de Carlos solo se escuche en sus oidos y que con Carlos sea algo más que sexo, en otras palabras que sea verdad lo que él le dijo hace algunos instantes.

- Otra vez te quedaste en la calle bebiendo y con vagabundas.

Carlos quedo sorprendido, aunque no  quedaba duda que mas que una inferencia sacada de pruebas fidedignas, era una idea creada por la imaginación, le fue inevitable no asustarse ante un comentario tan acertado.

- Uno ya no puede quedarse a tomarse unas cervezas con los amigos, esto es el colmo Claudia.
- Y es que los amigos te dejan pintalabios en el cuello de la camisa.
- ¿Cual pintalabios?
- Hágase el pendejo.

Comiendo en la mesa, donde su esposa mantenía un silencio marmóreo, carlos reflexionaba en torno a la relación con su esposa.¿Cuando fue el momento que se derrumbó? si en el principio todo era felicidad. ¿ En qué momento comenzó a frecuentar los burdeles, si en su mente jamás rondo esa idea, incluso cuando peleaba con claudia, en sus días de novios? . La amaba, independiente de lo que le haya dicho a Carolina, sabía que amaba a su mujer. Era un amor inexplicable. Quizás solo se sentía en deuda o tenía miedo a perder la seguridad de la compañía. Entonces, de ser así no era amor lo que sentía por Claudia.

-Claudia, intentemos arreglar esto.












viernes, 29 de marzo de 2013

Cafe

Con el pretexto de una taza de café, nos citamos a dialogar sobre nuestras vidas; él hablando de la superación exitosa de su cáncer, yo mencionando algo de mi familia, enfatizando en los niños y mirando su rostro fijamente cuando pronunciaba sin mayor detalle el nombre de mi esposa.Curiosamente bebíamos la taza simétricamente, con sorbos pequeños intentando evitar presuntamente que el liquido no quemara nuestras lenguas, con suaves respiraciones de vaho sabor a tinto y miradas vespertinas a los transeúntes.

En un momento, el silencio impero en el ambiente, vi como su lenguaje corporal se trastocaba al dudoso e inseguro, aquel que solo reflejan  aquellos que tienen una pregunta,  la cual les genera cierto grado de angustia; el comprendió por mi mirada su comportamiento e hizo la pregunta apresuradamente:                          

- ¿Como esta ana ?
- Pensé que ya la habías olvidado - baje la taza de cafe con  suavidad- en ocasiones me pregunta por ti.
- Perdón, olvídalo, es que mé gano las ansias de preguntar- en su cara se reflejo una aflicción profunda, como de muchos años-
-Entiendo lo que te pasa , no es fácil tomar la decisión  que tomaste, pero ten en cuenta que es muy difícil dar marcha atrás

Ricardo enmudeció de inmediato, quiso decir algo pero lo detuvo algún pensamiento.

- Pero ahora cuéntame como a sido tu vida en Suecia, ¿has logrado ser feliz ?
- No lo creo, vivir con cáncer, alejado de tu verdadera familia, sin saber absolutamente nada de lo que tu mas adoras en el mundo; eso sinceramente no es vida.- no deseó mirarme a los ojos cuando dijo esto- Y pensar que moriría en unos días, mírame ahora con mas de vida y sin hogar.
- Tranquilo amigo, tu sabes que con migo siempre puedes contar.
- ¡Pero como puedes decirme esto! - enrojeció de tanta ira contenida, luego se moderó y finalmente dejó salir tranquilo sus pensamientos-  no puedo acercarme ni un metro a tu casa, o es que te olvidas que los niños, reconocerían mi silueta fácilmente y entonces creerían que no estoy muerto.
- Yo lo se, pero entiéndeme, me siento como si te hubiera traicionado; creo que haber pactado todo este embrollo no fue una buena idea.
- ¡ Haaa !  Farsante, ¿piensas que no me doy cuenta?; si desde el matrimonio observe tus ojos lascivos en ella, se que desde ese primer momento la deseaste.
- Entonces si observaste eso aquel día porque decidiste confiarla a mi presencia y hasta pedir que le hiciera la vida mas feliz,  ¡ hemm !, dejarla sola con sus dos hijos, tus hijos, sin mas respuesta que una carta donde decías que te ibas del país, sin especificar razones; tan solo por el orgullo, de que no te vieran enfermo o ahorrarles el martirio de ver un ser querido agonizando lentamente, sin tener en cuenta que con ese comportamiento morías para ellos.

Su rostro pálido, me miraba estupefacto, sin embargo pagó la cuenta, tomo un taxi en dirección al aeropuerto, todo como si no hubiese pasado nada y todavía nuestra amistad estuviese llena de confianza.




martes, 16 de octubre de 2012

Nota del olvido

Ahora es el adiós, me miras a los ojos y notas que las lagrimas le han dado un maravilloso brillo, es la melancolía que adormece los labios e impide que las palabras salgan libres, incluso sin ningún tipo de turbación. Desquebrajadas, deformes, incompresibles, ellas se alejan, se van, se marchan con esa serenidad particular, la del dolor; luego caen, se rompen, tropiezan y se riegan por el suelo, entonces tu quieres recogerlas para por lo menos lograr en mi una sonrisa, una pequeña muestra de consideración intentando eludir lo imposible, porque la verdad no se puede cambiar, aun si tus abrazos intentaran entregar un sentimiento , ese, el de que nada se acaba, buscando negar el momento del olvido, buscando evitar la angustia de la despedida, mi vida en este instante se fracciona, casi que se destruye.

Olvidas que mis labios vivieron por tu piel, a mi modo de ver fue mas que un beso lo que nuestras almas trazaron, después para que mantenerlas separadas y si ese era tu deseo porque querer mi calor cuando mis abrazos te lo brindaban, porque mirar a mis ojos para alejarnos de la realidad, porque vivir un momento para respirar el aire de mis palabras. Entonces porque callaste cuando te mire a los ojos, porque las amargas lagrimas salieron de tu rostro al saber que de mi vida salias para siempre, si en verdad no me amabas porque despedirse de alguien sin importancia, lo sabias y descubrí que no había impedimento para decirlo y aun así me negaste la verdad.

Entonces cuando no queda mas que decir, porque los sentimientos que se explican son aquellos que no vivieron con la intensidad que lo meritaban, entrego aquello que me recuerda tu imagen, olvido cada pieza musical que acompañaba tu presencia, y finalmente cierro mis ojos para que la vida cierre lo que nunca debió de haber existido, pues fue eso lo único felizmente triste que removió mi espíritu de la senda neutra, donde jamas el amor llega a la locura, y la aflicción al suicidio.



jueves, 11 de octubre de 2012

El carrito

Esta era una montaña de donde  se elevan cometas  titubeantes en el viento, se dicen versos cariñosos a doncellas carismáticas, se besan labios en ocasiones de dudosos de amor,  falsos o casi verdaderos, también de sentarse en la manga  a mirar la ciudad y sentir la brisa que traspasa nuestros cuerpos y nos llena de frescura.... Aunque en esta se evidencia algo particular; al lado de un hombre viejo, un niño, en la mano del niño, un automóvil de juguete, que ha falta de una llanta, desestabiliza en el polvoriento caminito imaginario. El viejo mira el horizonte pensativo con aire preocupado, el niño entre rumrunes y chirrines le da movimiento al carro, lo alza  por el aire, sonríe con una pequeña mueca de seriedad en su rostro, pues el siente que en este van su padre y su madre,  por consiguiente  no debe manejar con tanta imprudencia, lo baja al suelo y en un intento de hacerse notar, dice eufórico: - ¡papá!, ¡papi! ¡Mire, mire, el carrito va por la carretera! - el hombre le lanza una mirada entre triste y feliz, un exiguo pretexto fallido para que el niño no note la tristeza en su interior, entonces este se atribuye al él la melancolía de su padre, calla y se queda quieto, observando la reacción fría ante su alegría infantil.

Ya hace cuantos años había muerto su esposa, - ¡en el destino no puede existir la lógica! - pensó y como pétalos de cristal las lagrimas iluminaron sus ojos, antes bien no desbordo en llanto en razón de que  el niño aun seguía mirándolo. No entendía como una mujer pulcra, buena en el cuidado del pequeño, cariñosa cuando él mas lo necesitaba, que  lo miraba con tanta ternura, en otras palabras: ¡ella su mayor motivo de vida!, pudiera abandonar este mundo de una forma inmensamente fugaz además de violenta; en un accidente automovilístico. Y sin embargo ya no esta ahí, no esta ahí para refutar contra aquella idea que nacía mientras veía como jugaba, como se llenaban de brillo sus ojos cuando por su cabeza pasaba la mano de su padre, como se quedaba quieto mientras el decidía si lo dejaba abandonado en esta montaña.

El hombre erguido con semblante decidido, dejo atrás la perplejidad de la criatura, abandono la confusión pueril, inicio la desolación de una alma inocente.- ¡papi! ¿Para donde vas?-. Era racional que hiciera esa pregunta aun así no la tenia en cuenta - ¿Quieres tomar algo hijo?-  hemmm shii una cremita de mango-.El no  lo quiso mirar a la cara, es decir no tenia la valentía para darle una sonrisa reconfortante al niño y tranquilizar su miedo. A cada paso el sonido del chasquear de las piedras con la desgastada goma de los roídos y deslucidos zapatos, venia acompañado de un remordimiento ; (quizás muera de hambre ahí) no, seguramente otras personas lo encontraran, ( es tu hijo, sangre de tu sangre, como abandonarlo simplemente porque no tienes trabajo) es lo mejor para los dos, si lo dejo ahí la policía lo recogerá y ya cuando eso pase estaré de viaje, ( es acaso eso lo que hubiere querido su madre, ¡ vuelve por el ahora mismo ! ) esta reflexión lo hizo parar vertiginosamente, parecía que ella lo estuviera regañando, intentando decir lo que el debía de hacer, no obstante la tarde caía, había estado desde las tres pensando que debía de hacer, era mucho tiempo para tomar una decisión en un hombre practico como el, siguió caminando con la cabeza en blanco, deseando imaginar lo mejor, cuando finalmente llego al anden de la calle, vio un minúsculo objeto en el suelo...

El niño jamás desvió la mirada de su padre, el se decía a si mismo, con una extraña madurez precoz, que debía cuidar a su anciano papá, mas aun sabiendo que había estado taciturno en todo el mes y hasta en el pequeño paseo. Recuerda que después de una llamada las cosas comenzaron a cambiar, él más amargado, mantenía mirando los periódicos y bebiendo café, de hecho antes paseaban con cierta regularidad, le dedicaba más tiempo, ocasionalmente jugaban y luego se rompió la rutina, excepto hoy que decidieron dar una caminata con la disculpa de tomar aire.

Una sonrisa de par en par broto sublime, al ver a su padre acompañado de un delicioso helado de mango, entonces no fue capaz de resistir las ansias de correr en dirección a el. El hombre vivió una sensación inexplicable de calidez cuando su hijo, pequeño e inocente avanzaba, con su carrito de la mano y sus risas libres y poco precavidas, saltando como loco las pequeñas elevaciones de la montaña, hasta en ocasiones gritando hacia el cielo anaranjado. Dejo que el movimiento de los pies cesara, decidió ver el panorama que su hijo trazaba con sus saltos alegres, y cuando finalmente el niño estuvo suficientemente cerca de el para abrazarlo, lloro como si la vida le hubiera dado la oportunidad de volver a ver a su esposa después de tantos años, como si los minutos alejado del pequeño hubiesen sido horas, como si este fuese el encuentro mas maravilloso experimentado de su existencia, luego recordó el  primer contacto visual con su hijo recién nacido, las suaves texturas que lo adornaban, el diminuto cuerpecillo, tan frágil y sin embargo tan estructurado; hasta recordó hasta el instante que declaro la conexión hijo- padre, cuando la manito agarro envolviendo por completo su dedo índice.

La tarde se desvanecía a pedazos, las personas bajan abrazadas, cogidas de las manos, felices, agradeciendo el hermoso día que se les había regalado hoy. Muchos vieron la escena del niño saltando con fuerza en la integridad del viejo, muchos desplegaron esa sonrisa de sosiego cuando se ve una muestra de amor, pero nadie entendió lo que ocurría allí; en donde el viejo con lagrimas, entregaba a su hijo una crema de mango y una pequeña llanta, una llanta que encajaba perfectamente en el carrito, una nimia llanta que logro devolver la esperanza perdida a aquel hombre y lo hizo entender que el único recuerdo que tiene de su esposa, es la criatura producto de los dos: su hijo. 

sábado, 19 de mayo de 2012

Otro día mas

Formas maravillosas se revelaban en el cielo, un juego de dioses inexistentes para él ( no hay deidades en un ser tan solitario) aspiro profundamente el humo del cigarrillo mientras bajando la cabeza, lanzo algunos metros la colilla,y la siguió con la mirada cuando la bocanada cálida se calaba por sus orificios de la nariz, sus ojos vidriosos demostraba el profundo vacío y la luz ya no penetraba en el; de nuevo deseo tener en sus manos un cigarro.

Todo estaba cerrado a su alrededor, las personas parecían fuera de si, avanzaban mas, con mas prisa por lo tanto se sentía lento.De echo no había motivo para llegar a su hogar, ni un miserable perro lo esperaba meneando la cola, ni una madre con un abrazo y una bebida, ni una esposa con un sentimiento que albergara su espíritu y lo hiciera olvidar por un fragmento de tiempo la realidad.

Su vida era tristemente monótona, lo sabia de la misma forma en que la odiaba. Abrió la puerta, la imagen de su alma se asemejaba en gran medida a su desordenada pocilga, comida descompuesta  en  mesa y cocina, ropa tirada olvidada en el piso, un catre desbarajustado....Se acerco al espejo para mirarse a los ojos y darse cuenta de una realidad cruel, los años comenzaban a tomar partida en su rostro,las ojeras mas profundas día a día, la opacidad de los labios, los pliegues en su frente,la tonalidad blancuzca de su pelo.De nuevo la sensación melancólica  de una juventud lanzada al azar, lo invadió( excelente motivo para embriagar su cuerpo y olvidar por un instante que deseaba vivir, pero no de esta manera).

Miro en cada lugar donde acostumbraba a dejar su liquido consolador de penas,(mejor dicho un litro de aguardiente a medio beber  se escondía entre los productos de aseo), para tomar valor y bajar el telón, terminar con aquello que había sido otro capitulo horrible de su existencia en la tierra......