domingo, 26 de julio de 2015

Las miradas no se pueden escuchar.


Mientras el humo desgarraba su garganta, observó que a su alrededor estaban sentados dos desconocidos. Con indiferencia volteó la mirada y se adentro en fantasías de amores imperfectos. Se  encerró en él, como también lo hicieron los otros, en sus mentes caprichosas. La primera pregunta que nace de su boca seca y fragmentada, rebota en los pabellones auriculares de todos los presentes. Dicha pregunta no es comprendida al principio, sin embargo no pasa mucho tiempo hasta ser entendida. "¿Qué hago con esta mente trastornada?, la envuelvo en un papel de regalo arrugado y la boto a la basura, la empaco al vacío y la meto al congelador, la aplasto con una maquina de impresión medieval, la escurro hasta que este seca y me la pueda comer con papas fritas. Y sigue ahí, recordándome lo que no quiero recordar, olvidando lo que"... En la escena aparece un hombre de corbatín y chaleco bastante elegante. Se limita a decir dos palabras incognoscibles " adiós a todos" acto seguido dispara un arma en su cabeza y pequeñas virutas de tejido cerebral vuelan y flotan sobre el ambiente. Pero nadie se altera. Aspiran el humo con la suficiente energía para que llegue a las cavernas mas profundas de su ser. Entonces uno de ellos dice con suave acento "ahora se porque esas palabras son incognoscibles como lo dijo el narrador". Todos sin excepción lo miran fijamente, ese desconocido se ha convertido en un ser sobrenatural y excéntrico. Él ante la presión del grupo  sólo mira el horizonte plácidamente haciéndose el sordo a las miradas inquisitorias. "Las miradas no se pueden escuchar" dice el segundo desconocido que se para y apaga su cigarrillo en los sesos del suicida.

Ahora esta solo, en un parpadeo han desaparecido todos. Desde la piedra donde esta sentado, divisa como una montaña es consumida por una sombra blanca, que a su vez asciende hacia el cielo y va dejando todo en un solo color. El mundo es una pagina en blanco y el esta sentado en ella. Pensar en eso lo asfixia, siente como el blanco que se consumió al mundo también desaparece cada célula de sus pulmones. Entiende esto como el inevitable fin al que todos van ha llegar. De inmediato una minúscula luz ilumina su enredoso intelecto y le formula una pregunta, ¿ Por qué fuiste el ultimo en desaparecer?. En un parpadeo todo esta igual, él sigue sentado en la misma piedra y hay dos desconocidos rindiendo testimonio sobre el cadáver a un agente de criminalistica. " Es él, fue él quien le disparó". Uno de los desconocidos lo dice y el otro lo señala con el dedo. El acusado al mirar sus manos se da de cuenta que tiene empuñado un revolver. El lugar rebosa de personas, lo rodean como si fuese un animal salvaje, de sus bocas chorrea saliva sedienta de amarillismo. Mientras el agente se acerca a paso firme, uno de los curiosos salta de la muchedumbre y se dirige con los ojos apunto de salirse de sus cuencas hacia el cadáver, el agente agiliza el paso buscando impedir las acciones del curioso. Sus esfuerzos son nulos, cuando por fin  lo alcanza, el curioso ya ha volteado el cadáver para ver su rostro. Él suelta el revolver y desciende de la piedra buscando asegurarse de que lo que esta viendo no es otra mentira más. El cadáver es él vestido con un esmoquin caro. Es entonces cuando comienzan las carcajadas sardónicas de los desconocidos, de los curiosos, del agente de criminalistica. Él con sus manos cubre sus oídos y se encorva hasta que sus rodillas tocan su pecho.

Abre los ojos y encuentra en la piedra a los dos desconocidos, se dirige hacia ellos y ahorrándose la cortesía les pregunta "¿ Por qué han hecho esto? " ellos solo lo miran con frialdad y siguen fumando. él sigue insistiendo en su pregunta, y sigue recibiendo la misma respuesta. Su desesperación esta al borde la locura, saca el arma del esmoquin y los amenaza. " Estas muerto" dicen al unisono, y él presencia como se unen cual dos gotas de agua,  caminan hacia él y se acercan al costado donde sostiene el arma. Le agarran el brazo y lo doblan hasta que el arma queda apuntado hacia su cráneo. Su cuerpo que había estado paralizado todo el tiempo, reacciona y se quiebra en llanto, "ya no más" pronuncia, sin embargo los desconocidos le agarran con mas fuerza y se une al brazo de él como hace unos instantes lo hicieron entre ellos. Él siente que pierde el control de su mano, nada de lo que pueda hacer va evitar que apunte a su cráneo. Siente como el gatillo activa los engranajes y escucha comose dispara una y otra vez.



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