martes, 19 de julio de 2011

Mi amada

 Se lanzo al abismo sin importarle sus recuerdos, ya la noche abrazaba su rostro, pero fue esta, quien no le permitió decidir sobre su vida. Quería dejarla olvidada en la penumbra y con gozo estaba a punto de lograrlo; solo esperaba que su cuerpo se destrozara con las filosas rocas para cantarle victoria….

No siempre fue normal cuando la conocí, algunas veces se mostraba angustiada, rara, miraba hacia el cielo y musitaba melodías. Eso no me molestaba, al contrario me enamoraba; de no ser así nunca hubiere yo echo tantas  cosas con ella, pues el egoísmo de mi conducta me lo impediría. Debo admitir que era hermosa, de impactantes ojos, cabellos; castaño claro, cuerpo finamente moldeado y su inteligencia era casi sobrenatural, al parecer tenia respuesta a todo lo que se le preguntaba, su voz era suave, dócil con el viento.

Ella con el pasar del tiempo cayo en una profunda depresión, sus comportamientos pasaron de extraños a inhumanos, llegaba ha quedarse horas en la lluvia mirando fijamente el océano, salía con mucha frecuencia en la noche, sus ojos;  ya no miraban con esa dulzura, su aspecto cada vez mas demacrado acompañaba su ropa blanca. En su espíritu ya no quedaba nada de aquella con que me perdía en el bosque, de aquella que con sus elocuentes comentarios sobre el mundo me hacia especular sobre mi existencia, hasta el momento vacua.

Mi sueño comenzó a carecer, y si lograba aquella osadía,  contemplaba momentos perturbadores, abirragados, de lugares inconexos y sin ningún tipo de conjetura. Fue en el despertar de un sueño cuando mi cuerpo se abalanzo contra la puerta, y taciturna paso por la colina. No tengo noción del porque, el destino había preparado este día, con un cielo despejado pero sin luna. Le di libertad a mis impulsos, la seguí sin que se diera cuenta, esperando que la sorpresa de mi compañía seria grata. Pasamos por cúmulos lugares hermosos y sin embargo, las intenciones de mi amada no estaban en  estos; ya mas oscuro y con arboles mas inmensos, me percate de lo lejano que me encontraba, pensando como regresaría y si valdría la pena haberla seguido (quizá ella no sentía lo mismo por mi) los arboles aborrascaban una cueva; exprese mi terror, porque en ese momento la llame con intenciones de que volviera, pero su respuesta ante mi llamado era  nula. No deseaba que se perdiera en este fantasmagórico lugar, por eso, me aventure en su búsqueda.

 La cueva seguía un contorno circular que siempre daba hacia el abismo, húmeda y oscura, era un hermoso ejemplar. De pronto un manto blanco paso desapercibido por mis ojos, y se postro en una roca; con toda lógica parecía pertenecer ha ella, y no era extraño haberlo encontrado allí pues mas adelante, su fulguroso cuerpo desnudo, parecía estar de pie al borde del abismo de la cueva. A mi memoria llego las palabras que un día llorando me dijo, del como se había suicidado su madre. Ese mensaje, me alerto aun mas. Razón, por la que  corrí para salvarla, además de verdad  la amaba y cuando la  tuve cerca de mis brazos desnuda, me lancé presuroso de que este no fuera el fin para ella.......que grave fue aquella azaña; sentía el viento rozando cada parte de mi ser, mis extremidades estaban libres flotando en un éter, la mente estaba vacía; en blanco, quise mirar hacia arriba. Allí estaba ella, sonriendo nauseabundamente, con sus ojos desorbitados, su cara pálida e inhumana; comprendí la causa de su escarmiento, pero ya era demasiado tarde para arrepentirse.

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