viernes, 15 de julio de 2011

La villa

La villa se encontraba desierta, estuve caminando por ella durante varios minutos y no tope con algún tipo de vida; estaba allí solo por gasolina, mi auto se había averiado algunos metros de aquí. La bomba, como su alrededor, era descuidada, pero tenia la esperanza de que albergaba combustible; abrí el distribuidor de gasolina, y para desgracia mía, no tenia nada; No encontré alternativa para salir de este pueblo y tendría que pasar la noche en el coche. De repente la neblina comenzó ha espesarse, y logre ver entre ella contornos semidefinidos que me daban la impresión de muchas personas caminando por la trocha, prendí mi linterna pues no la había necesitado antes, debió al fulgor de la luna, la linterna me permitió percibir que todo era mi imaginación, en absoluto, no había nada para la tranquilidad mía.

Vague un momento por las cabañas despobladas, pensaba que tal vez podría descubrir una fuente alternativa de combustible, solo encontré: desorden, polvo, en las mesas comida podrida, la madera ya estaba agujereada por las termitas, ropas tiradas en el suelo, en fin, daba señal de que las personas, antes habitantes de la villa, habían huido. Llegue al cementerio, el cual parecía demasiado grande para un pueblillo como este, mas al fondo se veía un pozo, pensé que seria de utilidad, puesto que no tenia como salir de aquí y mi instinto de supervivencia me decía que serian cuantiosos los días y que debía comenzar a conseguir provisiones.

En este primer análisis de la villa, localicé algo de comida en conserva, leña, el pozo posiblemente tendría agua, mantas (aunque sucias) y una bonita cabaña en la que pasaría las noches. Fui por mi carro y lo rodé hasta la entrada de la villa, le adherí un palo con una manta blanca, a esta le escribí con carbón S.O.S.

Prendí leña en la habitación evitando que tocara el suelo de madera y me dispuse a dormir reflexionando en lo de mañana. Era inevitable sentir miedo, sobretodo porque aunque te sentías seguro en la cabañuela, advertías que te observaban y cualquier ruido te despertaba de inmediato; no fue una buena noche.

De día decidí ir al pozo; el cementerio era muy peculiar y sobretodo maravilloso, las tumbas no tenían lapidas, estas eran cambiadas por estatuas muy bien detallas de las personas, el cementerio era de forma circular y estaba adornado de rosas blancas y rojas, en realidad que la arquitectura de esta necrópolis me gustaba mucho y le doy crédito a esto porque en la noche no me asuste cuando lo vi difuminado por la niebla -!ahora le encuentro explicación a las sombras que admire anoche¡- ;Era el campo santo iluminado por la luna lo que produjo tal efecto. Solo una de estas estatuas me estremeció, era la imagen de un enfermo, nunca vi algo así en los muchos libros que leí de medicina, era como un hombre que tenia patas de chivo, de sus codos parecía salir cuernos, tenia el cuello mas largo de lo normal y era jorbado.El pozo efectivamente tenia agua y aunque no se veía muy agradable la bebí con avidez, y es increíble que a pesar de su turbio aspecto, era sabrosa.

La pase bien esa noche a pesar de las adversidades, tenia agua y comida, además de la cabaña y el fuego, había conseguido un amigo; un perro de pelaje castaño oscuro con manchas de castaño claro,lo atine cuando estaba en camino de vuelta hacia el albergue, parecía hambriento, creo que fue por eso que me siguió hasta aquí ,y como guardaba siempre un cariño hacia los animales, lo alimente con algo de mis sobras.

Antes no lo había notado pero parecía que el cementerio aumentaba cada vez de tamaño, me calme pensando en que mi razón me estaba jugando una mala pasada; en esta coyuntura llegue sin calma al pozo, debo admitir que los rostros de las piedras parecían haber cambiado de una manera espeluznante; antes las posiciones de estos eran galanas, con el cambio, sus poses tenían el semblante del sufrimiento, muchas aparentaban caer en un dolor profundo y ese nauseabundo desconsuelo en su rostro me impedía caminar, sin amargura, en mi cuerpo. Solo la conciencia de la fantasmagórica imagen de cerca al pozo estaba intacta; todo esto fue suficiente para presagiar el peligro que podría caer sobre mi, si no salía deprisa de este pueblo maldito.

Esa noche no pude descansar, miraba con pavor las ventanas, como en la primera noche el estrépito mas nimio me hacia revolotear; vi menester salir a relajarme un poco; la oscuridad no me permitía ver, fui por mi linterna y fue entonces cuando los aullidos de mi amigo canino, me avisaron mi óbito, lentamente camine hacia él, con algo de comida; no me gusta dar muchos detalles de esta escena(puede herir la susceptibilidad de las personas amantes de los animales) el perro estaba colgado con un alambre de púas, uno de sus ojos no desapareció, su vientre estaba desgarrado y tenia múltiples traumas hechos por dientes.

Mi sollozos no tardaron en salir en abundancia, este acontecimiento me destrozaba el corazón, ¿porque esta crueldad sin razón hacia los animales?los responsables desde luego no eran humanos, me dije; mi deseos de salir de este lugar tenían ahora mas argumentos, no es común esta villa.

Entré a la habitación, tome mis cosas y mire por la ventana en dirección al cementerio; mi psiquis no podía resistirlo, nada tenia sentido, de la necrópolis se acercaban cientos de personas unos arrastrándose otros cojeando. Vi en ellos la esperanza de salir, pero mis sentidos me lo impidieron; de repente un mareo hizo parar la salida, sentía los atroces sonidos y estos se acercaban mas ;en este instante recordé todo el tiempo que había pasado en la antigua villa, todo conjeturaba: el cementerio circular , el pozo en el centro, los rostros de los desgraciados, el agua turbia.Todo me decía que el pozo se llenaba con el jugo putrefacto de los cadáveres y yo al beberla provoque que vinieran al reclamar sus almas, su agua..... y en mi lecho de muerte será demasiado fácil.

Mi cuerpo adorna el cementerio circular y la villa.
Mi espíritu alimenta el pozo de la villa de los malditos.

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